
Para esto algunos voluntarios fueron sometidos a una serie de estímulos, que van desde parpadeo de luces hasta un simulador de conducción y con lo que se podía detectar el cambio en los sonidos.
Lloyd utilizó el software en voluntarios con la demencia, esquizofrenia, y voluntarios sanos. Los cerebros de las personas con esquizofrenia variaban entre actividad alta y baja de manera irregular más que el cerebro sano, permitiendo que los dos tipos de cerebro sean distinguidos por un sonido propio.
El cerebro está dividido en siete regiones distribuidas de la actividad conjunta, conocida como “Componentes Independientes”. Y mediante dos técnicas se realizó la sonificación. En la primera, cada componente se le asigna un tono, que varía en volumen con el grado de actividad en las correspondientes regiones del cerebro. En la segunda, cada componente se le asigna una octava, y el tono varía dentro de la octava de acuerdo con el grado de actividad cerebral en el componente correspondiente. Este último enfoque se basa en la melodía como una forma de codificación de la complejidad de la información a través del tiempo.







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